CASAS DE GLORIA


CASAS DE GLORIA


Están siendo edificadas sin mucho ruido. La Presencia manifiesta y la búsqueda del rostro del Señor es el centro absoluto de su razón de ser.

No se reúnen alrededor de un carismático Pastor. Tampoco alrededor de una doctrina. Mucho menos a los pies exclusivistas de una denominación. Como las 12 tribus de Israel alrededor del tabernáculo, estas Casas se están levantando alrededor del fuego de su Presencia manifiesta.

Su adoración es apasionada sin tener como centro la música o sus expresiones artísticas. Dios es la Perla preciosa a cuyos pies todo adorador se rinde. La honra compartida es un valor. Todos son necesarios e importantes.

Son Centros Apostólicos donde la unción no es propiedad exclusiva del liderazgo. El púlpito no pertenece a alguien porque ese santo lugar es la plataforma desde donde múltiples dones compartidos edifican una cultura de expresión desde la cuál, la multiforme sabiduría de Dios es conocida y expuesta.

La cantidad de creyentes y presupuesto no define éxito ministerial como en una corporación secular. No es malo tener un almacén de gente buena gente.

Pero para las Casa de gloria, éxito es el mover de la mayor cantidad de Santos en la obra del ministerio que puede movilizar a favor de una reforma cultural multi territorial.

La congregación no busca escapar del mundo pues sabiendo que la tierra es su asignación, entiende que fue salva del mundo...¡Pero para el mundo!.

La calle es su centro de operación y la iglesia el centro de formación. Somos una familia conformada como ejército. Las otras iglesias no son competencia o enemigos. Las tinieblas son nuestro enemigo y no la gente que las tinieblas usa.

No son centros de entretenimiento o complacencia. Los retos son constantes y la múltiple expresión simultánea de servicio a otros es la “toalla” que sirve de bandera.

Casa de oración y adoración es su ADN inalterable. La muerte del ego, de la agenda individual y el temor del hombre, espera a todo creyente en sus altares. Los que se resisten no durarán mucho, como tampoco la “cultura flotante de creyentes” ofendidos que viven explorando iglesias que nunca le satisfacerán del todo.

Se convierten en lugares atractivos e intrigantes para otros ministros pero a la vez en lugares amenazantes e intimidantes. No están acostumbrados a un poder fragmentado y disperso en todo un concierto de gente donde el riesgo de la presencia de un Judas es alto. La sensación de no tener el control en su mano, es impensable en la mente tradicional pastoral.

Correr riesgos es su estilo de vida. Tener una teoría del reino de los cielos sin testimonio de su manifestación es intolerable. La actividad es agresiva porque el Espíritu Santo es violento no anémico.

No usan la frase “se metió Dios” porque nunca ha estado afuera. Como no viven para el aplauso del hombre su crítica es ignorada y la persecución celebrada. Creemos en “la senda antigua”...la de los apóstoles. Y rechazamos la que tiene todo de antigua y le queda muy poco de senda.

Somos de la sana doctrina pero no de la “sana doctrina” que no sana. Sí. Somos liberales. Pero porque nos liberamos del espíritu de religión y no porque celebramos el pecado.

Anótelo en cualquier sitio.

LAS CASAS DE GLORIA PRONTO SERÁN EXHIBIDAS PARA LA EXCLUSIVA GLORIA DEL REY DE GLORIA

Rubén Arroyo...¡Bienvenidas sean!.

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