MI ABUELA ESCONDIÓ MI OMBLIGO EN LAS PIEDRAS DEL FOGÓN


MI ABUELA ESCONDIÓ MI OMBLIGO EN LAS PIEDRAS DEL FOGÓN


Nunca deja de asombrarme la manera en que Dios puede ignorar cómo le comunico algo para escuchar lo que mi corazón suplica sin saber cómo decirlo.


Una vez mi mamá quiso revisar fotos, certificados y reconocimientos que guardaba de mi niñez. En un momento tomé un pequeño Nuevo Testamento de bolsillo con hojas ya amarillentas por los años acumulados. Noté un pequeño bulto entre las páginas que llamó mi atención.


Al abrirlo, me encontré con lo que parecía un gusanillo negro y podrido. Las madres de generaciones pasadas en mi país tenían una supersticiosa creencia. No tenían estufas sino que juntaban piedras, leña o carbón para cocinar. A eso le llamaban...El Fogón.


A eso, unían la creencia que para que un hijo varón creciera “casero y no callejero”, debían colocar su ombligo debajo de las piedras del Fogón.


Le pregunté a mi mamá...¿Mami...que es esto tan feo que tienes dentro del Nuevo Testamento?.


Y con una sonrisa de esperanza cumplida me respondió...Ese es tu ombligo. Lo puse en medio del Nuevo Testamento y le dije a Dios...


“PA QUE ME SALGA PREDICADOR”


Y ahí descubrí, que no siempre Dios será movido por una correcta oración...Pero siempre será movido por un correcto corazón.


Rubén Arroyo...Predicador

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