PASTORES...ANCIANOS...Y MUCHO MÁS


PASTORES...ANCIANOS...Y MUCHO MÁS


Iría con ellos a cualquier lado porque siempre será un buen lado. Hemos caminado sendas anchas y estrechas también. Volado juntos y juntos mordido polvo. Es la unidad que no produce los aplausos sino la que edifica las luchas que enfrentamos juntos.


En momentos el altar de la Iglesia y el del hogar se convirtieron en la cueva donde en intimidad buscamos con hambre y sed lo que no veíamos pero presentíamos. Una Pasión Santa. Rompiendo Cielos. Operación Obed- Edom. La Vigilia de la Gloria. Esos son los nombres con que adornábamos nuestras asignaciones de búsqueda de la Presencia. Tiempos de sólo Presencia y Presencia sola.


Luego, incontables viajes en avión detrás de los que hacían señales, milagros y sanidades. Queríamos todo lo que viniera de ese glorioso reino no importando el nombre o la apariencia. Si era de Dios lo queríamos...¡Punto!. No tenía que parecerse a lo que conocíamos. Revelación, Impartición y manifestación se convirtieron en brújulas que guiaban nuestro camino. Lo hacíamos solos pero juntos. No había organizaciones ni estructuras. Sólo hambre, pasión y búsqueda.


Sabíamos que lo nuevo o extraño levanta suspicacia, crítica y persecución, pero decidimos dejar en el altar el temor del hombre y hacer a un lado la dignidad personal si eso significaba despertar en Dios la confianza de que no dudaríamos en correr de la mano con lo que nos diera.


Cometimos errores y tuvimos aciertos. Nos equivocamos a veces pero tuvimos muchos más buenos resultados que desaciertos. Perdimos gente y ganamos otra gente.


Llegaron las señales. Extrañas pero las aceptamos. Estábamos buscando a Dios y no teníamos que esperar respuesta de otro. Llegaron las críticas a esas señales pero descubrimos entre risas que no nos importaba. Luego sanidades. Siguieron palabras de ciencia certeras y palabras proféticas que se cumplían entre la gente. Ocurría entre todos. Nadie parecía ser “el especial”. Decidimos que lo que estábamos aprendiendo y recibiendo de Dios no debía ser sólo para nosotros.


Estructuramos todo lo aprendido junto a las experiencias y testimonios de lo que Dios hacía, y lo convertimos en Escuelas de Formación. Así nació el Centro Apostolico de CIDRA Church. De ahí, adoptamos el concepto de unción corporativa. Una comunidad de creyentes que se mueve como un Cuerpo. Sobresalen todos...No alguien. Ya miles de personas en diferentes naciones han recibido revelación, impartición y manifestación de esas Escuelas más los eventos que como iglesia local auspiciamos. Dios nos ha honrado con poderosos generales de Dios ministrando en nuestro altar dejando en nuestra atmósfera un perfume conteniendo otro pedazo de gloria.


Hoy nos reunimos para estudiar la vida de Josafat. Esta vez nuestros rostros estaban reflejados en una pantalla. Pero algo supe inmediatamente que sus rostros iban apareciendo. El santo incienso del amor, la unidad, la identidad y la nunca negociable pasión por más.


CON ELLOS IRÍA A CUALQUIER LADO...PORQUE SIEMPRE SERÁ EL MEJOR LADO.


CIDRA CHURCH...LUGAR FUERTE...CIUDAD DESEADA.

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