CRÓNICA DE UNA ESPALDA ANUNCIADA


CRÓNICA DE UNA ESPALDA ANUNCIADA


Nos enamoraron del esmalte de la uña pero nos casaron con la uña. El cartel de los medios lo vendió como la cura de todos nuestros males y por supuesto que esos males tenían por apellido Trump. Él acabaría con la pandemia, resolvería las injusticias de la frontera, y el jardín del Edén sería re encontrado como por un acto mágico llamada La Nueva América.


La sorpresa fue inmediata. Firma tras firma tras firma, fue disolviendo la seguridad de la frontera, nuestra independencia energética, la despuntada histórica de nuestra economía, el exorbitante récord de gente con empleo, la estabilización de los precios ordinarios y el de las bienes raíces, y los crímenes con el castigo y consecuencia en acorde a su trascendencia.


Nos acostamos una noche teniendo lo que teníamos y al otro día comenzó la pesadilla al descubrir que nos casamos con la uña. Descubrimos que los demócratas tenían un ala de izquierda pesada, que los chinos, rusos e iraníes tenían entre los nuestros aliados poderosos. Que los conservadores son más peligrosos que los asesinos en serie, y que los que no estuvieran de acuerdo con lo nuevo, son cancelados por las redes sociales y los estigmatizan como inadaptados, fóbicos y racistas.


Ahora les rogamos a los Emiratos que por favor produzcan más petróleo porque perdimos nuestra independencia del petróleo de otros. Así de malo era el anterior. No salimos de Afganistán sino que nos rendimos al Talibán.


El nuestro le dio la espalda a nuestro petróleo y lo concedió en bandeja de plata a los rusos. Sus lazos con China lo obligan a tener mano débil ante las sanciones que el anterior le puso. Se ríen de nuestra fuerza los talibanes quitándose sus trapos y poniéndose el uniforme respetable de nuestros uniformados. Equipamos a nuestros enemigos terroristas regalándole cientos de vehículos militares, aviones y helicópteros, bases militares construidas, una embajada moderna con toda suerte de equipo de comunicación sofisticado y millones de municiones para cientos de armas dejadas atrás. Le construimos un paraíso a los terroristas.


Y mientras el mundo entero se ríe de nuestra debilidad, ausencia de rumbo y dirección, confusión que se hace pública con información contradictoria de nuestros propios superiores, intentamos convencer a nuestra nación de que nuestros enemigos son la policía y no los criminales. Que China no es un peligro sino nuestro racismo. Que no nos preocupemos de los talibanes porque nuestro problema real es nuestra fobia a cualquier cosa que no sea estrictamente hombre o mujer.


NOS VENDIERON EL ESMALTE PERO COMPRAMOS LA UÑA.


NOS ASEGURARON QUE SÓLO CAMINABA DE FRENTE…PERO REALMENTE…NOS DIO LA ESPALDA.


Rubén Arroyo…Pastor.

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